Historia

LOS ENIGMAS QUE RODEAN EL ASESINATO DE SUCRE, EL GRAN MARISCAL DE AYACUCHO (2da. Parte)

04 de marzo 2017.

En horas de la mañana del fatídico 04 de junio de 1830, cuatro disparos de fuego cruzado en el sitio La Jacoba, en la montaña de Berruecos, 80 km al norte de Pasto, terminaron con la vida del Gran Mariscal de Ayacucho, Antonio José de Sucre, Héroe de Pichincha.

En la anterior entrega de esta serie de reportajes LOS ENIGMAS QUE RODEAN EL ASESINATO DE SUCRE, EL GRAN MARISCAL DE AYACUCHO analizamos el contexto en el cual se dio este vil asesinato y las causas que motivaron el crimen del Abel de Colombia.

Puedes ver la anterior entrega dándole click a la imagen.

Sucre se constituía gracias a su genio militar, liderazgo, nobleza y lealtad en el heredero continental del Libertador Simón Bolívar, consolidando la unión de La Gran Colombia, el papel desempeñado por Sucre arrebatando los virreinatos de Quito y del Perú  al imperio español, convirtieron al Mariscal de Ayacucho en objetivo de las conspiraciones.

LA CAMPAÑA DEL SUR EN PRO DE LA UNIDAD

El rol del General Sucre tomará ribetes de gloria con su labor en el Sur de nuestro subcontinente. El empeño de Bolívar de crear una gran Nación y expulsar definitivamente al entonces imperio español de tierras suramericanas, llevará al Libertador a consagrar a Sucre en la tarea más compleja en el Sur, mientras consolida la libertad de Colombia, prácticamente culminada en Boyacá (1819) y más adelante en el campo glorioso de Carabobo (1821).

Dada esta situación, positiva para las fuerzas independentistas, Sucre será destinado a asumir una tarea nada fácil. Derrotar y consolidar la independencia de España de los virreinatos de Quito y del Perú y, a su vez, Lograr aplacar cualquier situación política inestable para la consolidación de la gran Nación aún en proyecto.

Resultado de imagen para antonio jose de sucre

Con la declaración de independencia de Guayaquil en 1820 y el desembarco en costas peruanas del General José de San Martín, luego de expulsar a los españoles de las provincias del Río de la Plata y con la firme idea de expulsarlos definitivamente; el General Sucre se presenta el 6 de abril de 1821, luego de ser nombrado Comandante de los Ejércitos del Sur, en la provincia levantada de Guayaquil, logrando al menos obtener una declaración donde la Provincia pasaría a la “protección de Colombia”.

Tal cosa no se dio sin resistencias, que se vieron minimizadas ante sucesivas derrotas del ejército de la provincia sublevada, lo cual llevó a la solicitud de ayuda por parte de la naciente República de Colombia. De hecho en julio de ese mismo 1821 se produjo una rebelión anticolombiana en la provincia y proclive a los intereses realistas, la cual fue sofocada eventualmente con la derrota de la Batalla de Yuaguachi el 19 de agosto.

La visión política de Sucre, amenazante para los regionalismos del continente, así como para el nuevo imperio que nacía al norte del planeta, dejaba clara su empresa de unir con esfuerzo y labor constante cada una de las viejas unidades administrativas del imperio de España, convirtiéndolas en un solo territorio, es decir el desarrollo pleno del proyecto bolivariano. Tal postura política le granjeará enemigos poderosos y peligrosos.

Sucre logra sostener la lucha por la independencia de la Provincia Libre de Guayaquil, con el apoyo decidido de Bolívar a través de armas, refuerzos y municiones. Al Cumanés le llena la posibilidad de consolidar el proyecto de unidad propuesto por el Libertador y sabe que su genio militar puede contribuir a ello.

Las faldas del volcán Pichincha será el testigo de la Batalla final que liberará a la Real Audiencia de Quito y, por mano de Sucre, consolidará la Independencia y unidad de Quito a la Gran Colombia. Paradójicamente será también la más clara demostración de la amenaza que para los enemigos internos y externos, representa la figura de uno de los generales más virtuosos.

Resultado de imagen para batalla de pichincha

Infografía de la Batalla de Pichincha. La Hora.

La victoria en Pichincha, el 24 de mayo de 1822, no solo da definitiva independencia a Quito (hoy República de Ecuador), sino que proclama a Bolívar como su Libertador y concreta su adhesión como territorio a Colombia, que ya reunía a Nueva Granada y Venezuela. Sucre exclamará en carta al Ministro de Exteriores del Perú: a la vista del primer pueblo de Colombia, que proclamó su libertad, ha terminado la guerra de Colombia por una batalla célebre, que ha dado a la República el tercer día de Boyacá.”. En el Campo de Batalla gana el rango de General de División al tiempo de ser nombrado Intendente de Quito donde ejerce una nueva tarea pública de complejidad en la cual desarrollará destacada labor.

La Pintura y la Guerra. Sursumkorda in memoriam

Sucre a caballo en La Batalla de Pichincha. Pintura: Luis Rodolfo Peñaherrera Bermeo.

Grandes obras deja su labor pública en esta nueva tarea de consolidación. Eleva solo en Cuenca las escuelas de 7 a 20 para fortalecer la educación, a la vez que establece la Corte de Justicia; funda la sociedad económica en Quito mientras funda “El monitor”, primer periódico de la ciudad. Todo esto muy a pesar del genio de Sucre, que sigue empeñado en aborrecer la función pública; así lo expresa a Santander en Carta del 21 de septiembre de 1822: “ …yo no sé cómo saldré de este enredo de cosas en que uds. me han metido; aseguro que me aburro de asuntos extraños a mi deseo en el modo de pasar la vida, y lo peor es que el trabajo agrava cada día mi afección al pecho; de modo que ud. que antes me conocía por un hombre sano, ahora me tiene dado a la diabla y hecho una maraca vieja. Tengo ya hasta canas, pero muchas. En fin, cada día me convenzo más que esto no es para mí, y crea ud. Que no es por exageración, ni por deseos de no servir ya, sino porque esta clase de servicio no es en el que me he criado.”   

Como puede observarse, hasta este punto, Antonio José de Sucre ya ha alcanzado la mixtura del genio militar para convertirse también en un estratega político, un estadista que labora en cuerpo y alma procurando hacer real el anhelo del Libertador Simón Bolívar. El haber dotado a Colombia de Ecuador, apenas es el primer paso que lo lleva a la gloria y lo eleva también como amenaza cierta de continuación del proyecto bolivariano.

Una vez consolidada la independencia de la Real Audiencia de Quito, y controlada en líneas generales las facciones existentes en Colombia, configurando niveles suficientes de estabilidad como para pensar en mayor expansión de la República; Bolívar responde positivamente el llamado de Lima, que desde 1820 ha proclamado la Independencia del virreinato del Perú bajo el protectorado del General José de San Martín.

Sin embargo, la guerra está lejos de culminar en victoria ante las sucesivas derrotas y disminución de fuerzas que el ejército de San Martín ha sufrido y el desgaste propio de la dualidad de encontrarse como “Protector del Perú” y con sus miras en las diversas luchas intestinas en las provincias del Río de la Plata.

En este marco, se produce la renuncia de San Martín a seguir su campaña en Perú, luego de la entrevista de Guayaquil del 26 y 27 de julio de 1822. En carta a Bolívar, el 10 de septiembre de 1822, San Martín le comunica su decisión:

Resultado de imagen para JOSE DE SAN MARTIN

General José de San Martín.

“He convocado al Congreso para presentar ante él mi renuncia y retirarme a la vida privada con la satisfacción de haber puesto a la causa de la libertad toda la honradez de mi espíritu y la convicción de mi patriotismo. Dios, los hombres y la historia juzgarán mis actos públicos.”

El Libertador no duda, tiene al hombre indicado para la tarea de continuar la gesta independentista del Sur, quien le ha demostrado genio militar y capacidad de organización política. Sucre es destinado a la Misión de terminar el asunto de la Guerra en el Perú, con la clara determinación de conseguir que Lima se una territorialmente a Colombia.

Sucre negocia a su llegada en mayo de 1823, los términos de la participación colombiana en la campaña del Perú, siendo luego nombrado “Comandante del Ejército Unido” y luego “Jefe Supremo Militar”, con la condición previa puesta por el General cumanés que este ejercicio se dará solo en los campos de batalla y no en la arena política.

Resultado de imagen para ANTONIO JOSE DESUCRE

Y es que el panorama interno en el Perú no es nada favorable, tanto que ni con todos los nombramientos sucre puede aplacar las divisiones internas, tanto las generadas con la participación de San Martín como “protector”, como a las que genera la influencia de bolívar en la cuestión de la independencia del virreinato. Varias derrotas militares hacen que Sucre regrese a Lima y concurren los esfuerzos del Libertador, ya como actor protagónico del fin de la Guerra.

Incluso Sucre, mostrando amplia capacidad de análisis político, propio de un estadista que amenaza con ser el continuador de la gesta republicana que ha consolidado Bolívar desde el Congreso de Cúcuta de 1821 (Colombia en una sola Nación); se lo advierte en carta a Bolívar el 9 de mayo de 1823, donde le afirma desde Lima una sentencia premonitoria de lo que espera esta expedición: “… al mismo tiempo que he presentado los males y los bienes de la venida de ud. añadiré: que si ud. no viene, esto no lo compone nadie, y en la disolución, que es probable, será envuelta la división colombiana, que después de cien combates y de cien victorias, perecería bajo intrigas y partidos, y nuestro pobre sur sería la presa de los enemigos…”

Con Bolívar como mando único la moral del Ejército Libertador Unido se solidificará; sin embargo Bolívar y Sucre tienen que enfrentar al inicio del año 1824 la sublevación del caudillo español Pedro Antonio Olañeta con todo el ejército del Alto Perú, aprovechando las circunstancias favorables al regreso de Fernando VII a la corona de España de la mando de la Santa Alianza Europea; sucesivas batallas entre los facciosos y los constitucionalista del Libertador, diezman ambas fuerzas.

Resultado de imagen para pedro antonio olañeta para colorear

Pedro Antonio Olañeta

Sin embargo, todo esto da pie a la estrategia de Bolívar, de vencer al general José de Canterac, quien concentraba un número importante de hombres aislados en la Pampa de Junín; con la victoria en esta batalla, el 6 de agosto de 1824, queda clara la posibilidad real de culminar la guerra de independencia y además de expulsar definitivamente al imperio español de territorio americano. En ello Bolívar, en Junín, y luego Sucre en Ayacucho, conducen a los Ejércitos del Río de la Plata, de la República de Chile, del Perú y de Colombia a las victorias decisivas que sellan la Independencia del virreinato del Perú de España.

Bolívar y Sucre se consolidaban como enemigos mortales para los intereses conservadores, divisionistas y pro-monárquicos, juntos representaban una conducción invencible de los ejércitos patriotas sudamericanos. Quienes reivindicaban los derechos de Fernando VII en América, los sectores que adversaban la idea de una Sudamérica independiente, libre, poderosa, sin esclavos y unificada, entendieron que no quedaba otra salida; Antonio José de Sucre y Simón Bolívar debían ser eliminados.

En la próxima entrega continuaremos develando:

LOS ENIGMAS QUE RODEAN EL ASESINATO DE SUCRE, EL GRAN MARISCAL DE AYACUCHO

Emiliano Villa.

COMENTARIOS EL JOJOTO
Al inicio
A %d blogueros les gusta esto: