Opinión

44 años del asesinato de Jesús Alberto Márquez Finol “El Motilón”

01 de marzo 2017.

Coordinadora Simón Bolivar.

Al Pueblo De Venezuela,

Al Gobierno Bolivariano de Venezuela,

A los Pueblos y Gobiernos del Mundo,

A los Medios de Comunicación Nacionales e Internacionales,

A la Opinión Pública Nacional e Internacional,

Al Mundo entero,

Hermanos y Hermanas:

Fue hace 44 años cuando aquel 01 de Marzo del año 73, una manada de despiadados carroñeros valiéndose de su investidura como policías asediaron a Jesús Márquez un revolucionario a carta cabal, que solitariamente transitaba por las Calles de la Avenida Los Jabillos de la Urbanización La Florida de la ciudad de Caracas.

Para ese momento ya lo tenían precisado, dada la cacería y saña que montaron contra su persona, pues era pública y notoria la talla revolucionaria de este camarada quien ya había dado muestras ante su enemigo de su temple y convicciones libertarias.

Los asesinos le temían y como todos los cobardes en grupo “son valientes”, se le abalanzaron en grupo para acribillarlo y ultimarlo con tiros en la cabeza.

Jesús Márquez Finol, nació un 14 de agosto de 1936 en Cabimas, Estado Zulia. Su madre, Laura Rosa Finol (Doña Luisa), costurera y de oficios del hogar. Su padre, Maximino Márquez, chofer y mecánico. Así es la familia de este hijo de la clase trabajadora, que desde muy temprano inició sus andanzas por la vida de quienes descubren que la opresión y explotación tienen sus origen en un sistema como el capitalista.

Al mudarse la familia a la Villa del Rosario, fue inscrito en la Escuela Ziruma. Al verlo, quien en lo sucesivo fuera su maestro lo apodo: “El Motilón”. También cursó estudios secundarios en el liceo Simón Bolívar de San Cristóbal, Táchira, donde inicio a su activismo contra la dictadura militar de Marcos Pérez Jiménez. Luego, retorna al Zulia allí estudia Economía en la Universidad del Zulia a la par que se certifica como locutor y comienza sus labores en la radio. En la Universidad se destaca como líder estudiantil y asume la Secretaria de Acción Democrática, partido al cual abandona, porque esta organización evidencia su política pro imperialista traicionando a sus pocos principios populares que le fundamentan.

“El Motilón” se une al Movimiento de Izquierda Revolucionaria, MIR, desde donde despliega toda su capacidad revolucionaria comprometida radicalmente con las aspiraciones de la clase trabajadora. En 1962 se muda a Caracas para impulsar al MIR, a la guerrilla urbana y los Frentes Guerrilleros Ezequiel Zamora, primero, y luego el Frente Antonio José de Sucre en el Oriente del país. Vive en la residencia estudiantil de María Olivo, (madre de la guerrillera Olivia Olivo).

Con el esposo de María organizan una célula del MIR. En esta residencia conoce a Gladys Azuaje, estudiante de Historia, con quien se casa en 1964 y conforman una familia a la que se van sumando sus 4 hijos: María Luisa, Hildemar, José Manuel y Gladys Carolina.

Se inscribe en la Escuela de Economía de la Universidad Central de Venezuela, pero por sus compromisos revolucionarios, para 1963, sube a las montañas de “El Bachiller” en el Estado Miranda para incorporarse al Frente “Ezequiel Zamora”, donde están Américo Silva, Trino Barrios, los hermanos Víctor y Fernando Soto Rojas, Iván “Coquito” González, Félix Leonet Canales, Desiderio Canelón, Juan Ramón Ortega, Evencio Motabán, Heriberto Cartagena, entre muchos otros.

En 1964, funda la célula Nguyen Van Troy, en tributo al revolucionario vietnamita fusilado por el imperialismo norteamericano el 15 de agosto de ese año. El 1 de diciembre de 1966, por una delación, el SIFA y la DIGEPOL, allanan su apartamento. Los 8 detenidos son incomunicados y torturados; a Motilón le desprenden la mandíbula. A los 3 meses lo trasladan al Cuartel San Carlos, luego a la Isla de Tacarigua denominada por el pueblo “Campo de Concentración Rafael Caldera”, después fue llevado a la Cárcel Modelo. Tras años de dolencias, le operan la mandíbula en el Hospital Militar desde donde se fuga con una soga del 8vo piso donde estaba recluido, fuga que se convierte en el escape más espectacular del momento.

Dos meses después, el gobierno de Caldera le quita la vida, después de haber desplegado una cacería sostenida contra “El Motilón” apoyada en una campaña de desprestigio desarrollada en la prensa burguesa con el objetivo de ir justificando su posterior asesinato.

En la Avenida Los Cabillos fue cegada su vida, pero jamás su ejemplo de inquebrantable firmeza y dignidad revolucionaria. Para ese momento formaba parte de la Dirección Nacional del Partido Bandera Roja al cual se había incorporado en 1970 luego de la División del MIR en 1969. Lamentablemente, esta organización no aprendió de la consecuencia revolucionaria enseñada por hombres como Jesús Márquez Finol y Américo Silva y torció su camino para colocarse en forma servil al lado de las fuerzas políticas más rancias de la sociedad venezolana, enemigas de la revolución, y por supuesto, representantes en nuestro país de la burguesía venezolana y del imperialismo norteamericano.

Jesús Márquez Finol, “El Motilón”, luego de ser masacrado aquel 1 de marzo de 1973 en Caracas, los esbirros del régimen secuestran su cadáver y es Gladys Azuaje, su compañera, quien lo localiza en el Hospital Militar, justo antes de ser llevado a la Villa del Rosario, Estado Zulia, para enterrarlo sin presencia familiar.

Su esposa – camarada señala, que “Sólo una sábana cubría su cuerpo, tenía hematomas y quemaduras de balas en la cara y toda la parte posterior de la cabeza esta rellena de algodón, por la pérdida de la masa encefálica”. El cuerpo es llevado en helicóptero hasta una finca zuliana militarmente custodiada. De allí al cementerio, donde niegan el paso a padres, familiares y amigos.

El Gobierno de Rafael Caldera como ya era costumbre oculta el crimen político cometido contra “El Motilón”, quien dejó en el corazón y la mente de los revolucionarios, la enseñanza imborrable de su posición indoblegable ante el enemigo, su temple y perseverancia en esta lucha, en la que no debemos descansar hasta vencer al capitalismo y hacerlo desaparecer de la faz de la tierra.

Jesús Márquez Finol, forma parte de esa generación de revolucionarios que pretenden ser olvidados por los enemigos de la revolución porque es la memoria insurgente la que les origina temores, y también por aquellos que asentados en el poder sin haber movido un dedo por la revolución, creen que este tipo de revolucionarios como “El Motilón”, les opaca la historieta que se han venido construyendo para justificar la posición que han alcanzado oportunistamente. Sin embargo, ninguno de los dos, podrán hacer desaparecer la impronta dejada por la real historia de la lucha de los pueblos por su emancipación.

Muchos vendrán y la reencontrarán para continuar la marcha indetenible y arrolladora de la fuerza popular y serán ellos las banderas revolucionarias de estas marchas las que levantaran los trabajadores en lucha, no las banderas del oportunismo y la traición.

Nos corresponde a los revolucionarios en vida, impedir que se silencie la historia verdadera de la revolución, tenemos que ser nosotros esa memoria ambulante que recorre todos los caminos para que nuestros héroes no queden en el olvido, porque con ellos se puede quedar la auténtica historia revolucionaria. Debemos traerla al presente y llevarla hasta el futuro, sin cultos amañados ni historias construidas por los interesados en lograr que nada cambie para adormecer la conciencia del pueblo y con ello amodorrar la revolución.

Es deber nuestro, como memorias vivientes de la historia de la lucha que comenzó con la lucha contra Pérez Jiménez y continuó a todo lo largo de todos los años de la Democracia Representativa, recordar a la juventud de hoy, todo el esfuerzo de muchos revolucionarios que venían de las filas de los trabajadores, los campesinos, los estudiantes, los intelectuales quienes sin distinción de sexo, colores, ni religiones, dieron sus vidas por la causa emancipadora de nuestro pueblo y del mundo.

Rescatando la Memoria Histórica Revolucionaria.

Desde la Coordinadora Simón Bolívar manifestamos en carta abierta que “La solidaridad es la ternura de los pueblos”.

Con Bolívar y Chávez, decimos ¡a la carga!

Desde Venezuela, Tierra de Libertadores, a 524 años del inicio de la Resistencia Antiimperialista en América, y a 206 años del inicio de Nuestra Independencia,

Suscribe:

La Coordinadora Simón Bolívar, una Organización de Base, Revolucionaria, Solidaria, Internacionalista, Indigenista, Popular y Socialista.

Nota: El texto base para esta nota fue publicado por: José Bonilla A. y Titulado: A los 44 años del asesinato de Jesús Alberto Márquez Finol “El Motilón”

Unimos fuerzas para recordar a nuestros caídos en pie de lucha…

Coordinadora Simón Bolívar.

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