Opinión

AGENDA PARA UNA INTERVENCIÓN. Por Walter Ortiz

15 de febrero 2017.

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Walter Ortiz.

Cuando el siglo XXI comenzaba, con él se desarrollaba toda una agenda imperial de imposición unilateral de su concepción del mundo en toda materia; es decir el Gobierno de los Estados Unidos, cual dueño del planeta, pretendía echar por tierra el nacimiento de otros esquemas de integración política y económica, en algunos casos con el uso de la economía, y en otros con la utilización de la desestabilización, el golpe de Estado o la intervención directa.

En el caso de América Latina, la llegada al poder de Hugo Chávez y los sucesivos enfrentamientos del Presidente de Venezuela con el plan de disolución de los estados nacionales del continente a través del ALCA, sumado a la llegada del progresismo a Argentina y Brasil, Ecuador y Bolivia; frenaron de forma significativa la intención de los gobiernos estadounidenses.

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Tal situación, culminada en Mar del Plata en 2005, obligó a las administraciones estadounidenses a hacer un repliegue táctico en función de obtener una mejor posición para el ataque. En todo este proceso el papel de vanguardia de Venezuela fue letal.

El ejercicio de una diplomacia multipolar llevó a Chávez a derrotar políticamente al ALCA, mientras ya los primeros frutos de la nueva estrategia petrolera daban pasos positivos; sumado a ello se establecían las estrategias de Petrocaribe y del Alba como propuestas generales alternativas a las formulas liberales de integración, las cuales parecían más de subyugación de nuestros pueblos.

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De paso, la entrada de un actor geopolítico de peso como la República Popular China, no se da con otro actor de primer nivel, sino con la República Bolivariana de Venezuela, que ya para 2005 cuenta con el conocimiento pleno que sus reservas petroleras son las más grandes del planeta, convirtiéndonos en espacio vital y objetivo militar directo de cualquiera que pretenda sus sostenimiento en el tiempo, desde el punto de vista de la matriz energética.

Todas estas acciones, vistas grosso modo, nos ejemplifican cual es la verdadera razón del escalamiento de la política exterior de los EE.UU contra Venezuela. Por ejemplo el más reciente ataque contra el Vicepresidente Ejecutivo Tareck El Aissami no se da por el simple hecho de atacar su figura, o por venganza de quienes en su momento se vieron afectados por sus acciones acometidas cuando ejerció la jefatura del Ministerio de Interior y Justicia.

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Bien es cierto que su actuación deja muchos enemigos poderosos y da muestra el compromiso de Venezuela con la lucha antidroga. De hecho con Aissami al frente del referido Ministerio se llevó a cabo un proceso de captura y deportación de más de 102 capos y deportaron a 21 de éstos justo a los Estados Unidos, país que lo sanciona por supuestos nexos con aquello contra lo cual viene luchando. De hecho el incremento de acciones de esta naturaleza vienen precedido de la expulsión de la DEA de nuestro país.

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Daniel “El Loco” Barrera, Considerado El Último Gran Capo de la Droga, capturado en Venezuela en el 2012, cuando El Aissami era titular del Ministerio de Interior y Justicia.

Sin embargo, es bastante claro que esta acción, inmoral, ilegal y carente de toda lógica racional o política, tiene el agravante de ir ni más ni menos que contra la figura del Vicepresidente Ejecutivo de la República. Más aún cuando la congresista estadounidense Ileana Ros-Lehtinen se dio el tupé de afirmar que lo vienen investigando desde hace más o menos 6 años y tienen “elementos de sobra para acusarlo”. Si tal mentira fuera cierta ¿Por qué esperar a que el político venezolano asumiera la vicepresidencia de la República y no sancionarle cuando estaba al frente de la gobernación del estado Aragua?

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Ileana Ros-Lehtinen

La razón es obvia. Necesitan un falso positivo de cada vez mayor peso para desarrollar las condiciones necesarias vía una intervención militar contra Venezuela, sea desarrollada directamente por el Comando Sur o por vía de los países “amigos” del imperio (Brasil, Colombia, Argentina, Perú, Guyana, entre otros). Ya a estas alturas el establecimiento político estadounidense se impone tener que justificar la espoleta activada contra el país por parte del Ex Presidente Barack Obama, quien dejó en la mesa el decreto para la invasión de nuestra patria.

En tal cosa, no escatimaron cuando prepararon la agenda de intervención en Irak. Llegando hasta a plagiar un trabajo de investigación de un estudiante de post grado de Cambridge, Collin Powell se presentó con toda clase de mentiras en la ONU, que luego serán justificadas en la Cumbre de las Azores, para proceder a la invasión. Con los años quedaron manifiestamente demostradas las mentiras vertidas sobre el hecho que Irak poseía armas de destrucción masiva.

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Collin Powell le mintió al mundo asegurando que existian armas de destrucción masiva en Irak.

Ahora bien. Solo tres preguntas caben aquí: ¿Será qué la política exterior de Donald Trump para con Venezuela va a ser el cierre del decreto legado de Obama, vía intervención militar? ¿Qué consecuencias tendrá esta para la región, que ha sido declarada zona de paz libre de armas nucleares? ¿Quiénes en la oposición venezolana asumirán el costo político de esta acción contra Venezuela, exigida y cohonestada por ellos a través de un incesante lobby en Washington?

Preguntas que apenas el tiempo y las circunstancias sabrán responder.

@walterjoseortiz

Politólogo Promoción “Simón Bolívar” UCV, con componente docente en la UNEFA

 

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