Historia

ANTONIO JOSÉ DE SUCRE, EL GRAN MARISCAL DE AYACUCHO (2da. parte)

06 de febrero 2017.

En la primera entrega dedicada a la historia del Gran Mariscal de Ayacucho, mencionamos cuales fueron los principales logros de Sucre en su tierra natal, Venezuela, así como los formidables orígenes del futuro héroe tanto en el aspecto militar, político como diplomático.

Puedes ver la primera entrega haciendo click en la imagen:

En esta segunda entrega nos dedicaremos a exponer brevemente la destacadísima labor que Sucre mantuvo en pro de la libertad de los pueblos del sur y que, le llevó a detentar los más altos sitiales en la administración política  y los ejércitos libertadores del sur.

Después de todos los logros alcanzados en su suelo patrio, de la mano del Libertador, Simón Bolívar, quien también era su amigo personal, es comisionado a las campañas libertadoras del sur del continente.

En el Museo de Cera “Jacinto Jijón y Caamaño” de Ecuador se recrea una escena entre Simón Bolívar y Antonio José de Sucre.

El 11 de enero de 1821 en la ciudad neogranadina de Bogotá, Sucre es nombrado Comandante de los Ejércitos del Sur por parte de Bolívar. Sin embargo, la decisión fue postergada y, Sucre fue comisionado para ir a Guayaquil y, desde allí abonar el terreno para liberar a Quito. Después de vencer a los realistas en Yaguachi, con lo cual se asegura la libertad de la región de Guayaquil, Sucre se encamina a Quito.

El 24 de mayo de 1822 Sucre comanda una de las mejores victorias de la guerra de independencia del Ecuador, la batalla de Pichincha. Con este triunfo para la causa Colombiana se sella la libertad de las provincias pertenecientes a Quito y así mismo, los territorios del actual Ecuador se unieron a la Gran Colombia.

El 18 de junio de 1822, Bolívar asciende al victorioso Antonio José de Sucre a General  de División y, además le nombra Intendente del Departamento de Quito, donde dejó importantes obras en los ámbitos educativos y judiciales fundamentalmente.

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Tras varias derrotas de importancia, así como diferencias entre los principales líderes patriotas del Perú, la nación incaica solicita auxilio a la Gran Colombia para librarse del fuerte contingente realista presente en la región. Bolívar, a la sazón en Guayaquil, designa a Sucre, su principal hombre de confianza para que preste el apoyo requerido.

El 6 de agosto de 1824, Bolívar allana el terreno para la liberación del  Perú en la batalla de Junín, en donde, en tan solo 45 minutos aproximadamente, en una lucha a la antigua (se luchó únicamente con espadas y lanzas), Bolívar derrotó a las tropas realistas.

El 9 de diciembre de 1824, tuvo lugar la última gran batalla en las guerras de independencia suramericana. En esta gloriosa fecha, en el inmortal Ayacucho, Antonio José de Sucre, comandando a las tropas patriotas obtiene una sólida victoria tras la cual se derrumba el último virreinato del continente, el del Perú.

En 1825, con la aquiescencia de los representantes de la región y del Libertador, se funda la República de Bolivia en las provincias del alto Perú. Con una Carta Magna redactada por Bolívar, Sucre es nombrado presidente de la nueva nación, donde deja una importante labor en el aspecto educativo, el reordenamiento de la Hacienda y fue contundente al defender la libertad de los esclavos y la tenencia de las tierras por los indígenas.

En Bolivia designan al Gran Mariscal de Ayacucho como presidente vitalicio en 1828, pero, Sucre, después de una fuerte escaramuza por algunos peruanos que no estaban de acuerdo con la creación de Bolivia y, donde el venezolano resulta herido de dos balazos, decide renunciar a la presidencia del país.

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En 1829 su amado Ecuador requiere una vez más de sus servicios y, el Mariscal resulta victorioso en la batalla del Portete de Tarqui, donde, al igual que en Ayacucho da muestra de su genio militar y de profundo precursor de los derechos humanos, al ofrecer a los vencidos un tratado que dejan en altísimo sitial su carácter magnánimo.

En ese mismo 1829 es escogido al Congreso de la Gran Colombia por la provincia que le vio nacer, Cumaná. Mientras se encontraba marchando para Bogotá, es puesto al corriente de las agitaciones y movimientos separatistas que José Antonio Páez protagoniza en Venezuela.

En 1830, siendo Sucre uno de los principales defensores de las posturas y obras de Bolívar, es escogido presidente del Congreso de la Gran Colombia y, en febrero de ese año se le designa para la importante misión de interceder como negociador con el gobierno de Venezuela que se reúne en Cúcuta

El 4 de junio de 1830 en la selva de Berruecos, actual Colombia, el Gran Mariscal de Ayacucho es asesinado  por sus enemigos con un mortal balazo en la cabeza.

Sus restos, después de haber sido cambiados de lugar en dos oportunidades, en 1900, finalmente son depositados en su lugar de reposo en la Catedral de Quito. En sus escritos, Sucre pidió ser enterrado en Quito o que colocaran sus cenizas en las faldas del Pichincha, donde habían perecido tantos amigos valientes bajo su mando. Ecuador, haciendo homenaje a su principal héroe patrio, le mandó a construir su tumba a partir de una pesada losa traída del Pichincha.

Como hemos podido notar a lo largo de estos dos artículos, el Gran Mariscal de Ayacucho fue un hombre, no solamente extraordinario, sino que, además se caracterizó por ser sumamente versátil. Destacó como uno de los más brillantes estrategas militares de su contexto, fue un amigo fiel y leal del Libertador, aún cuando ya éste había caído en desgracia por la acción de sus enemigos, es considerado un ícono en la implementación de los derechos humanos en tiempos de guerra y, por si no fuera esto suficiente, también brilló como político, al fomentar la educación y la libertad de los esclavos como uno de los paradigmas más importantes del sistema político suramericano.

En palabras del Libertador, Simón Bolívar, la patria no es donde se nace sino donde se lucha… Antonio José de Sucre podemos entenderlo como venezolano de nacimiento y suramericano de corazón.

Alexis Delgado Alfonzo.

Historiador

 

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