Ciencia

La que se nos viene. ¿Brindaremos por el futuro?. Por Jeanpier Anaya

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En medio del caos de desempleo del futuro y la carrera por la supervivencia que viene ¿tendremos tiempo para un trago con los amigos?. Cuando los gobiernos del mundo pretenden luchar una guerra contra las grasas y promover una vida sana ¿será el alcohol una substancia aceptada?

La economía del futuro parece estar determinada por la omnipresencia de robots, la concentración de la producción y un desempleo masivo. Las diferencias entre ricos y pobres serán mayores que las de ahora, esta nueva realidad llevará necesariamente a cambiar la forma de muchas de las actividades que hoy realizamos y del marco que las regula.

Desde que el primer ser humano destiló alcohol, la sociedad no tardó en identificar en su abuso una amenaza seria a la salud y un elemento perturbador en el tejido social. Noé luego del diluvio lo primero que hizo fue plantar una vid y preparar vino, agarrando una borrachera tal que sus hijos lo encontraron desnudo fuera de su casa, sintiendo vergüenza por él.

Giovanni Bellini, La embriaguez de Noé (h. 1515), Museo de Bellas Artes de Besançon

Giovanni Bellini, La embriaguez de Noé (h. 1515), Museo de Bellas Artes de Besançon

El alcohol nunca ha dejado de tener un lugar importante en la civilización. En la mitología griega Dionisio, el hijo favorito de Zeus, era la deidad dedicada al vino y al placer en una sociedad agrícola un buen vino es el resultado de una buena cosecha, la cantidad correcta de horas de sol y de lluvia, un regalo del cielo. Los romanos dedicaban Baco grandes fiestas donde el vino y la lujuria eran los protagonistas, de allí que a las celebraciones muy alocadas hoy le seguimos llamando “bacanales”. El vino, fue la bebida escogida por Jesus para simbolizar su sangre. Miles de millones de cristianos en todo el mundo beben un trago de vino para que la “sangre de cristo” entre en su cuerpo.

No fue hasta los últimos 180 años cuando la visión sobre el alcohol y en general con cualquier embriaguez, cambió radicalmente y os gobiernos tomaron el tema con preocupación. A principios del siglo XX, se aplicaron “leyes secas” totales en Rusia, Finlandia y otras naciones europeas, ademas de en Estados Unidos. En Islandia, por ejemplo, la cerveza estuvo prohibida hasta 1989.

El alcohol, aunque : es legal en la mayoría de los países, se encuentra fuertemente regulado existen sitios autorizados para su venta, horarios restringidos y no se puede vender a menores de edad o mujeres embarazadas, la producción de licores es fuertemente vigilada y grabada con elevados impuestos.

Si desde hace milenios sabíamos las consecuencias del alcohol y las drogas ¿por que hasta finales del siglo XIX se intentó regular?. El control sobre el alcohol tiene más que ver con las transformaciones de la sociedad que con que hayamos descubierto sus efectos.

De la fabrica al bar.

La invención de la máquina de vapor creo un nuevo sujeto social: el obrero. A diferencia del trabajador del campo, el obrero requería llegar a la fabrica en una hora determinada, y coordinar con sus compañeros el uso de inmensas máquinas, sumamente peligrosas que requerían fortaleza física, coordinación motora, concentración, resistencia y memoria; precisamente las habilidades más afectadas por el abuso del alcohol y las sustancias estupefacientes.

El motor de combustión interna, universalizó estos requerimientos. A diferencia del caballo, el auto no detecta los peligros ni se detiene ante alguna instrucción sin sentido que le haga el carretero y a diferencia del viaje a pie, tropezarse con alguien significa lanzarle encima cientos de kilos de metal impulsados por una cantidad de petróleo explotando continuamente. Estas situaciones convirtió al alcohol y otras drogas en una grave amenaza para la economía de los países y la vida de la sociedad. Es por eso que una de las faltas de transito consideradas más grave es conducir embriagado.

En “Un Mundo Feliz” Aldous Huxley describe una sociedad del futuro donde todo los aspectos de la vida de las personas, desde su concepción hasta su muerte, se encuentran determinados por un plan, ejecutado por la tecnología. Un sitema operado por computadoras se encargaban de que todos desearan lo que el sistema les proveía y que el sistema proveyera todo lo que deseaban, y deseaban soma.

Medio gramo para una de asueto, un gramo para fin de semana, dos gramos para viaje al bello Oriente, tres para una oscura eternidad en la Luna” eran las instrucciones para unas cortas “vacaciones de soma” que era la manera como los cuidados de esta distopía aliviaban los pensamientos melancólicos o cualquiera de las preocupaciones que no podían ser resueltas por una máquina siendo un elemento también espiritual “Cristianismo sin lágrimas, tal es el soma.”

Esta imagen es opuesta a la de “Demolition Man” en la que Sylvester Stallone es descongelado en un futuro en el que se ha eliminado “todo lo malo” y la civilización vive una vida sin alcohol, sin grasas y sin sal.

Salvo por el título en español, (El nombre original traduciría algo como “un valiente mundo nuevo”) El mundo que describe Huxley puede parecerse más al que se avecina. La maquinaria pesada se aleja cada vez más de las manos humanas. Las fábricas de hoy en día son manejadas por robots que toman sus decisiones basados en un software que le permite aprender y el carro autodirigido es una realidad que se encuentra a la vuelta de la esquina.

En un mundo controlado por máquinas ¿necesitaremos estar sobrios la mayor parte del tiempo? la respuesta sencilla es sí. Aunque los efectos de la embriaguez sean menos nocivos para la sociedad de lo que son hoy en día, las capacidades de concentración y de razonamiento profundo serán fundamentales en la dura competencia laboral por venir.

Cundo el vehículo autodirgido sea la norma, y sus sistemas se perfeccionen,  no existirá más la figura del conductor y por lo tanto ya no serán necesarios controles policiales para determinar la alcoholemia al volante y sin fabricas con maquinaria pesadano habrá ningún problema en servir un vaso de whisky en el comedor del trabajo.

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Un robot sirve una bebiba en la película “El Quinto Elemento”

Estas nuevas situaciones traerán como consecuencia un importante cambio en la visión con respecto a las drogas y el alcohol. Aunque los aspectos de seguridad laboral y automovilística sean minimizados por las herramientas tecnológicas, las consecuencias sociales del abuso de drogas pueden empeorar en el próximo escenario económico.

El desempleo masivo de las próximas décadas, llevará al desgaste de mecanismos de seguridad social basados en el modelo de empleo actual, disminuyendo la capacidad de los estados para atender las consecuencias físicas y psicológicas en los ciudadanos afectados.

En un mundo donde la fuerza de trabajo compite principalmente en terrenos de capacidades mentales y sociales que solamente los seres humanos puedan ejecutar, el uso de drogas podrían ser utilizadas por los factores de poder como un elemento de control, como en efecto vamos descubrir en “Un Mundo Feliz”

Compartir entre en amigos, ademas de una necesidad vital es una actividad de importancia económica y es una de las habilidades que no podrán ser realizadas por robots y aunque posiblemente sean robots los que recojan las uvas y elaboren los vinos de la cosecha del 2060 y los tragos nos lleguen a la mesa servidos por un robot, seremos nosotros los únicos capaces de poder disfrutarlo.

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Jeanpier Anaya

Internacionalista Egresado UCV.

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