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El Caso Lucia Pérez: El feminicidio que conmueve a Latinoamérica

20 de octubre 2016.

lucia

“¿Cómo era Lucía? Como el arte, como el rock, como el amor a los animales…Vivía tranquila, sin salir mucho de casa, hasta ese maldito sábado, 8 de octubre. Pasaron a buscarla cerca de las 10, cuando papá ya se había ido a su laburo. Y a las 15, cuando mi mamá llegó de trabajar, encontró el Facebook abierto en su computadora, junto al equipo de mate, porque sí, Lucía creía que iba a volver inmediatamente a su casa. Se la llevaron engañada”. Es solo un fragmento de una conmovedora carta escrita por Matias Pérez, el hermano de Lucia quien fuera victima, en Argentina, de uno de los crímenes más aberrantes cometidos en los últimos tiempos, este hecho han generado estupor en todo el continente.

Lucía Pérez tenía 16 años, cursaba el quinto año en la Escuela Media N° 3 de Mar del Plata. Ricotera, amante de los animales y apasionada por el arte, su vida se truncó de una forma brutalmente salvaje: fue drogada y ultrajada sexualmente hasta la muerte, el 8 de octubre Lucia se sumó a la larga lista de víctimas de femicidio en Argentina, donde una mujer es asesinada cada 30 horas.

La brutalidad del crimen del cual fue victima generó un fuerte impacto, ya que falleció tras sufrir un paro cardíaco producto del dolor al que fue sometida por sus asesinos durante la violación. Diversos medios de comunicación calificaron el hecho como un “empalamiento”.

“Jamás vi una conjunción de hechos tan aberrantes”, dijo la fiscal, impactada por el caso de Lucía Pérez, una argentina de 16 años que fue abusada sexualmente hasta que murió.

La funcionaria, María Isabel Sánchez, informó que Pérez fue drogada con marihuana y cocaína y, mermada su voluntad, “violada vía vaginal y anal, no sólo con el pene del hombre que lo hizo sino también utilizando un objeto romo, como pudo haber sido un palo”.

La investigación judicial llevada a cabo tras el feminicidio ha detectado a tres presuntos culpables. Dos de ellos —Juan Pablo Offidani y Matías Gabriel Farías— serían los autores materiales del crimen, mientras que un tercero, Alejandro Alberto Maciel, sería responsable del encubrimiento. Tras su asesinato, Lucía fue lavada y dejada en el centro asistencial de Playa Serena, al sur de Mar del Plata. Ante estos hechos, el secretario de Seguridad de la Ciudad, Cristian Pradas, fue destituido de su cargo por el intendente Carlos Arroyo.

El caso de Lucía, que fue esta semana en la ciudad playera de Mar del Plata, se produjo solo días después de que una protesta de decenas de miles de mujeres en Rosario fuese reprimida con balas de goma y gases lacrimógenos.

El 15 de octubre, una semana después del asesinato, miles de personas se movilizaron en la ciudad para exigir justicia por la víctima. Las consignas de esa manifestación fueron “Ni una menos”, “Vivas nos queremos” y “Lucía presente ahora y siempre”. En ese acto, se hizo público el apoyo a la familia de Lucía que, ese mismo día por la mañana, fue amenazada de muerte por dos jóvenes armados a bordo de una motocicleta.

El Asesinato de Lucía

El viernes 7 de octubre, cuando Lucía salia del colegio, una compañera (tambien menor de edad) le presentó a dos hombres: Matías Gabriel Farías, de 23 años, y Juan Pablo Offidani, de 41. Las jovenes  se habría acercado hasta la camioneta Fiat Strada Adventure de Offidani con la intención de “comprar un porro”. Para los padres de Lucía, una compañera de escuela fue quien la “entregó”.

 Luego, el sábado 8 de octubre en horas de la mañana, según contaron Marta y Guillermo, padres de Lucía, la joven dejó la computadora en el comedor y salió. Pero ya nunca regresó.

De acuerdo con las investigaciones, Lucía contactó a ambos sujetos para comprarles marihuana. El día del lamentable crimen, la joven accedió a ir a casa de Matías Farías, ubicada en el barrio Playa Serena, allí la adolescente es sometida y obligada a ingerir grandes cantidades de narcoticos, luego es salvajemente ultrajada y torturada.

La joven conoció a sus victimarios el día previo al crimen, porque vendían droga cerca de su colegio y les quiso comprar un cigarrillo de marihuana, pero no era adicta a las drogas.

La fiscal Sánchez informó que el cuerpo de Lucía fue dejado en un hospital de Mar del Plata, recién bañado y vestido, como si los agresores hubiesen intentado mitigar las consecuencias de sus actos.

Al ver que la chica no reaccionaba, los agresores la bañaron y le pusieron ropa limpia, como si quisieran borrar todas las atrocidades que le habían hecho, y llevaron su cuerpo al hospital. Ahí les dijeron a los médicos que la joven había sufrido una sobredosis.

Sin éxito alguno, los médicos trataron de reanimarla, pero fue en vano. Tras la autopsia, la Fiscalía descubrió todas las atrocidades que los sujetos le hicieron a Lucía.

Los hematomas y pruebas de ADN al cuerpo, así como a los bienes incautados, probaron una “agresión sexual inhumana“. “Sé que no es muy profesional decirlo, pero soy mamá, mujer y he visto mil cosas durante mi carrera, pero nunca nada igual” señaló la fiscal María Isabel Sánchez.

El “reflejo vagal” al que se refiere la fiscal es esa reacción incómoda, y en este caso fatal, que se produce al introducir algo por la boca hasta el fondo. Es la respuesta al contacto del nervio vago, o nervio pneumogástrico, el más importante del cuerpo, que va de la boca al recto.

Según la familia, Lucía fue “entregada” a uno de los agresores por una compañera de la secundaria, donde cursaba el último grado.

La fiscal sospecha, no obstante, que la joven mantenía una relación de amistad o amorosa con uno de los presuntos agresores.

Esa chica (Lucía) no era una consumidora habitual. La niña fue a la casa voluntariamente y una vez allí ya fue presa de la voluntad de los autores del hecho”, expresó la fiscal.

Matías Farías, de 23 años de edad, y Juan Pablo Offidani, de 41, fueron arrestados el domingo en la casa donde se cree ocurrieron los hechos un día antes. La fiscal ordenó la detención de un tercer agresor identificado como Alejandro Maciel, de 61 años,

El carro en que dejaron a la víctima en la unidad médica había sido visto en la cuadra de la escuela, dijo la fiscal, quien alertó de la presencia de vendedores de droga cerca de los colegios.

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Esta fue la casa, ubicada en el sector La Serena, donde se perpetró el salvaje asesinato de Lucia.

Criminales al descubierto

Para ello los autores -según la fiscal no hay dudas de que son los detenidos- utilizaron una camioneta que se presume es la de Offidani, pero quien se quedó en el lugar junto a los médicos fue Farías, un joven desempleado que alguna vez recibía trabajos como albañil de una cooperativa de la zona sur.
Ante el fallecimiento confirmado de Lucía, el médico a cargo, Pablo de la Colina (subsecretario de Salud de la comuna y que intentó por varios minutos reanimarla), dio aviso a la comisaría decimotercera que se encuentra a sólo metros de allí. Farías, que hasta ese momento era sólo un testigo, dio una versión inicial que lo colocaba en el rol de “solidario”. Dijo que la chica había sufrido una sobredosis y que la había traído para que fuera asistida.
Ese mismo día sábado Farías se fue a su casa y la causa iniciada como averiguación causales de muerte pasó a ser caratulada “abandono de persona seguida muerte”.
Cuando al día siguiente se realizó la operación de autopsia se descubrieron signos de violencia sexual, por lo cual, la fiscal Sánchez dispuso imputar a Farías e identificar al conductor de la camioneta.

la fiscal amplió la imputación a abuso sexual seguido de muerte y homicidio criminis causa, por lo que el domingo por la tarde la Justicia de Garantías autorizó el allanamiento de las dos viviendas donde residen ambos hombres: la de Racedo al 4800 y otra en Santa María de Oro y Lombardía, las dos del barrio Playa Serena.
En la casa de Farías se visualizó una escena compatible con lo que la autopsia había revelado: había tres preservativos usados y elementos propios del consumo de drogas, como cucharas.
En tanto, en la otra, estaban Offidani y Farías junto a la camioneta, en cuyo interior los policías descubrieron más de medio kilogramo de estupefacientes, entre marihuana y cocaína. De inmediato ambos fueron detenidos.

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Familiares responsabilizan a amiga de Lucia de su “entrega”

“La amiga no quiere declarar, no aparece y es ella quién se los presentó”, arrojó Guillermo Pérez, el padre de Lucía, en una entrevista en el programa El Exprimidor, de FM Latina. Según explica el padre de la víctima, una compañera de la adolescente llamada Belén puede haber sido quien entregó a la joven.

Los padres confirmaron que Lucía se había puesto en contacto con Farías Offidani, mediante la ayuda de su amiga, con la intención de comprarles un cigarrillo de marihuana el día viernes. Los hombres le vendieron la sustancia y entraron en confianza con ella. Al otro día se volvieron a ver y la drogaron y luego la torturaron, violaron y asesinaron.

Se trata de una adolescente que iba con la chica fallecida a la Escuela Media número 3 de Mar del Plata. Según Pérez, esta joven era amiga de Farías y Offidani. “La amiga no quiere declarar. Ella es la que vive a dos cuadras de donde mataron a mi hija. Ella se los presentó. Hay muchas cosas, hipótesis. Ella no apareció nunca, no fue al entierro, no le conocemos la cara. Yo creo que la engañaron, Lucía como todo adolescente, tiene su picardía pero tiene su inocencia”, dijo sin salir de su estado de shock aseguró que su hija “no murió por sobredosis, sino por las atrocidades que le hicieron”.

La Carta de Matias, el hermano de Lucia Pérez:

Matias junto a su hermana Lucia

“Y ahora, nos amenazan de muerte”

La verdad, me hubiera gustado poder ilustrar esta carta con alguna foto mía, riendo junto a mi hermana. O con una foto suya, abrazada por mis viejos. Pero no, no podemos, ni siquiera eso podemos, porque mientras intentamos procesar que la mataron y cómo la mataron, estamos obligados a procesar las amenazas de muerte que caen sobre todos nosotros.

¿Cómo era Lucía? Como el arte, como el rock, como el amor a los animales. Ahí, en cada estrofa de Viejas Locas, en cada pogo ricotero y en cada abrazo a una mascota abandonada, la van a poder encontrar siempre, sonriendo, mimando a su perro y tirando buena onda para todos lados, por las dudas.

Vivía tranquila, sin salir mucho de casa, hasta ese maldito sábado, 8 de octubre. Pasaron a buscarla cerca de las 10, cuando papá ya se había ido a su laburo. Y a las 15, cuando mi mamá llegó de trabajar, encontró el Facebook abierto en su computadora, junto al equipo de mate, porque sí, Lucía creía que iba a volver inmediatamente a su casa. Se la llevaron engañada.

A las 18, una amiga me avisó que debíamos ir a la comisaría, porque mi hermana había sufrido un accidente. Nunca podría haber imaginado lo que me esperaba. Al llegar, con mi mamá, la oficial que nos atendió no sabía qué decirnos, de modo que permanecimos diez eternos minutos en la oficina del comisario, hasta que nos dieron la noticia. Y se nos cayó el mundo. Pedí reconocer el cuerpo, pero se negaron. Me rehusé a irme e insistí incansablemente, hasta que pude verlo: estaba en una camilla, con los ojitos entreabiertos, como acostumbraba a dormir.

Matías Farías, Juan Pablo Offidani y Alejandro Maciel, los tres sospechosos, hoy están detenidos. Pero no nos alcanza: queremos justicia en serio, que se investiguen todas las causas en las que están involucrados y que cada persona con información pueda ir a la Fiscalía para aportarla. Necesitamos apoyo, sin importar de quién, porque este caso nos compete a todos y no pertenece a ningún sector partidario: se trata de una chica, mi hermana, que murió de una forma horrenda.

Y debemos ser conscientes, sí, porque esta vez le tocó a Lucía sufrir esa bestial violencia de género, pero la próxima te puede pasar a vos, o a la persona que más amás en el mundo. Hay que tomar fuerzas y salir a las calles, para gritar todos juntos, ahora más que nunca: “Ni una menos”.

Sólo así, evitaremos que maten a miles de Lucías más.

Y sólo así podremos cerrar sus ojos, para verla descansar en paz.

Familia de Lucía Pérez

lucía Pérez

Protestas

El medieval asesinato de Lucía provocó que ayer se celebrara una nueva jornada de protesta para denunciar la violencia contra las mujeres bajo el eslogan “Ni una menos”, que volvió a inundar las redes sociales y los carteles de las manifestantes que se concentraron en el Obelisco y marcharona hasta a la plaza de Mayo. Antes de la manifestación de la tarde, se convocó una huelga de mujeres, que llamó a dejar de trabajar durante una hora –entre la una y las dos–, y que tuvo un seguimiento desigual. El paro tuvo mayor incidencia en las dependencias públicas porteñas y muchas funcionarias se concentraron en la puerta de ministerios y oficinas de las distintas administraciones. También a esa hora del mediodía, y a pesar de la lluvia, un centenar de personas se reunieron en el Obelisco, protegidas por paraguas.

El gobierno kirchnerista impulsó en el 2014 una ley que penaliza específicamente los femicidios, a pesar de lo cual este tipo de crímenes ha ido en aumento. El informe correspondiente al 2015 del Registro Nacional de Femicidios, que depende de la administración de Justicia, arrojó 235 muertes de mujeres el año pasado. Y añade que, como consecuencia, 203 niñas, niños y adolescentes se quedaron sin madre.

RORTZ & Génesis Zambrano con Información de RT / BBCMUNDO/ TELESUR/ Canal Diez de Mar del Plata/ La Vanguardia.

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