Mundo

A CONSTRUIR LA PAZ

26 de septiembre 2016.

Las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia-Ejército del Pueblo (FARC- EP) y el Gobierno de Juan Manuel Santos firman este lunes el Acuerdo final de Paz para terminar la confrontación armada de 52 años de antigüedad.

Durante muchos años, con varias generaciones encima, había sido improbable escribir esta noticia: hoy se firma la paz entre el Gobierno y la guerrilla de las Farc. Durante 50 años, o 60 —nadie lo tiene claro, porque la violencia en Colombia se pierde en la noche de los últimos tiempos—, las Farc fueron el principal objetivo militar de gobiernos y Fuerzas Armadas, con el inocultable apoyo de Estados Unidos. Pero no hubo vencedores ni vencidos y, como corresponde, toda guerra concluye en una paz negociada.

El último capítulo lo protagonizó el gobierno de Juan Manuel Santos, pero la idea de buscar una salida política en vez de una guerra eterna comenzó hace 34 años, cuando el presidente Belisario Betancur habló de paz. Por eso se puede decir que hoy concluye una secuencia de intentos fallidos por alcanzarla, en los que cada quien aportó lo suyo, sin resultados definitivos. Esta vez fue posible a través de una negociación inteligentemente conducida, aunque la historia dirá también que las Farc dieron el paso porque los saldos de la guerra ya eran insostenibles.

Quedan muchas heridas que se necesita cerrar a través de un largo posconflicto, con una primera estación de tensos alcances: la fase de la justicia transicional, en la que se espera que las víctimas tengan verdad, justicia, reparación y garantías de no repetición. Es una larga confrontación entre Estado e insurgencia, llena de excesos por parte de ambos frentes y de otros actores ilegales, que degradaron el conflicto, y por eso quedan cabos sueltos que Colombia tendrá que atar para que la paz sea de verdad estable y duradera.

La noticia es tan importante y tan esperada por los colombianos que el mundo entero está expectante del momento cumbre que se lleva a cabo hoy, a las 5:00 de la tarde, en el Patio de Banderas del Centro de Convenciones de Cartagena.

En la lista de mandatarios que acompañarán al presidente Juan Manuel Santos en el acto de esta tarde están Raúl Castro (Cuba), Luis Guillermo Solís (Costa Rica), Jimmy Morales (Guatemala), Evo Morales (Bolivia), Michel Temer (Brasil), Enrique Peña Nieto (México), Horacio Cartes (Paraguay), Danilo Medina (República Dominicana), Salvador Sánchez (El Salvador), Mauricio Macri (Argentina), Juan Carlos Varela ( Panamá), Pedro Pablo Kuczynski (Perú), Michelle Bachelet (Chile), Rafael Correa (Ecuador) y Nicolás Maduro (Venezuela).

Los exmandatarios José Mujica, de Uruguay, y Ernesto Zedillo, de México; el expresidente del gobierno español Felipe González, el rey emérito de España, don Juan Carlos y el exsecretario general de la ONU Kofi Annan, también confirmaron su presencia, al igual que representantes de las víctimas del conflicto. Y, por supuesto, el máximo líder de las Farc, Timoleón Jiménez, junto con otros miembros de la cúpula de esa guerrilla. Habrá discursos de lado y lado, y una oración, hacia el mediodía, “por la reconciliación de todos los colombianos”. La noticia que se esperó por tanto años está confirmada: llegó el día de la paz.

 Dentro del grupo de cancilleres que asistirán, se destaca el secretario de Estado de Estados Unidos, John Kerry y Borge Brende, de Noruega, país que fue garante. Un invitado clave es el secretario General de Naciones Unidas, Ban Ki-moon, quien tendrá hoy un papel protagónico.

Además estarán Jim Yong Kim, director del Banco Mundial; Christine Lagarde, del Fondo Monetario Internacional; Luis Alberto Moreno, del BID, y el secretario general de la OEA, Luis Almagro.

La cuota internacional en la firma final

El acto protocolario de Cartagena cuenta con la presencia de distintos líderes de la comunidad internacional, que no sólo fueron determinantes durante el proceso de diálogos, sino que además jugarán un rol clave en la etapa del posconflicto para la implementación de los acuerdos.

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El presidente ecuatoriano ha sido uno de los mandatarios suramericanos más cercanos al proceso de paz colombiano, sobre todo porque no en pocas ocasiones el conflicto colombiano ha alcanzado el territorio de su país. De hecho, según señaló recientemente durante una intervención pública, cuidar la zona de frontera terrestre con Colombia —por cuenta de la guerra— le cuesta a Ecuador más de US$100 millones anuales. El mandatario también ha sido pieza clave en los acercamientos del Gobierno con la guerrilla del Eln e incluso ha ofrecido su país como sede de una eventual negociación.

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El secretario de Estado del Vaticano es el encargado de presidir la ceremonia religiosa que antecede la firma del acuerdo final en Cartagena. Según reveló el Vaticano a través de un comunicado, el objetivo es “orar por la concordia y la reconciliación del pueblo de esta noble nación, de tan profundas raíces católicas y tan apreciada por la comunidad internacional, que está buscando construir una sociedad en paz”.

La presencia del cardenal Parolín deja claro el respaldo de la Iglesia católica y del Vaticano al proceso con las Farc, que en varias ocasiones ha sido aplaudido por el papa Francisco en intervenciones públicas.

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Naciones Unidas no solamente fue un organismo clave para darles legitimidad a los diálogos que por casi cuatro años se adelantaron en la mesa de La Habana, sino que además jugará un papel determinante en la concentración de tropas y la dejación de armas por parte de las Farc, trámite que comienza con la firma del Acuerdo Final.

El secretario general, Ban Ki-moon, ha sido un aliado estratégico para el gobierno colombiano desde todos los frentes. En 2015, por ejemplo, designó un enviado especial —el francés Jean Arnault— para que la ONU tuviera presencia constante durante las negociaciones  y fue quien presentó ante el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas los detalles operativos de la misión —aprobada en resolución por el organismo— que en terreno se encargará del monitoreo y la verificación de la entrega de armas y el cese el fuego bilateral y definitivo.

No es la primera vez que el surcoreano asiste a momentos claves del país. Estuvo al lado del presidente Santos durante la sanción de la Ley de Víctimas en 2011 e hizo lo propio en Cuba el pasado 23 de junio, en la firma del acuerdo sobre cese al fuego.

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Nicolás Maduro

“La verdad es que los colombianos podemos tener la opinión que queramos de Hugo Chávez y su Gobierno, pero el hecho es que Chávez le dio un fuerte apoyo al proceso, convenciendo a las Farc de que este era el momento de la paz”.

La frase la dijo el alto comisionado para la Paz Sergio Jaramillo durante una entrevista radial y da cuenta del rol determinante que tuvo –sobre todo en la fase inicial- el gobierno venezolano en el proceso de paz colombiano. Al fallecido presidente Hugo Chávez se le considera un artífice de los diálogos, más que un acompañante. Y Nicolás Maduro, aunque en menor medida, ha intentado seguir en ese camino pues -según ha dicho- uno de los últimos deseos que tuvo su antecesor fue el de continuar brindando el apoyo necesario para el éxito de las negociaciones.

La labor de Chávez fue reconocida incluso durante la inauguración de la décima conferencia de las Farc en los llanos del Yarí, en donde el máximo comandante de la guerrilla aseguró que no habría sido posible llegar a este momento histórico sin el respaldo venezolano.

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Raúl Castro

El apoyo de Cuba como facilitador para el buen desarrollo de las negociaciones fue fundamental durante los casi cuatro años de diálogos entre Gobierno y Farc. De ahí que su presidente, Raúl Castro, sea una de las figuras estelares que asisten a la firma protocolaria de hoy. Fue en su país donde se realizaron las reuniones secretas y exploratorias, previas a la instalación oficial de la mesa, y en donde posteriormente se brindaron todas las garantías de seguridad y logística para la realización de los diálogos en medio del hermetismo de la diplomacia cubana. Además fungió como país garante, a través de su representante, Rodolfo Benítez, para revestir de imparcialidad el proceso. Una labor que ha sido ampliamente reconocida y destacada, no sólo por las partes negociadoras, sino por la comunidad internacional, y que quedó enmarcada en una imagen histórica: el apretón de manos que el 23 de septiembre logró que se dieran Juan Manuel Santos y “Timoleón Jiménez” frente a los ojos del mundo, luego de suscribir el acuerdo sobre justicia en La Habana.

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John Kerry

El secretario de Estado de Estados Unidos es el representante del presidente Barack Obama en la firma protocolaria del acuerdo en Cartagena. Kerry ha seguido de cerca el proceso de La Habana e, incluso, el pasado 21 de marzo  se reunió con la delegación de paz de la guerrilla, a petición del presidente Santos.

El jefe de la diplomacia de EE. UU. también ha sido abanderado en el apoyo de su país a proyectos claves para el posconflicto, como el desminado. Estados Unidos ha dejado claro que será un socio vital para Colombia en el posconflicto, tanto así que en abril pasado el Senado aprobó la resolución 368 que contempla una estrategia integral y por varios años para garantizar la puesta en marcha del acuerdo.

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La alta representante de la Unión Europea para Asuntos Exteriores asiste como la delegada de un bloque internacional que ha estado presente durante buena parte de las negociaciones. Fue ella quien designó al irlandés Eamon Gilmore como delegado de la UE para el proceso de paz y ha estado al tanto de las múltiples acciones que han  adelantado en Colombia de cara  al posconflicto. En los últimos años, la Unión Europea ha puesto más de 350 millones de euros para financiar laboratorios de paz y proyectos de desminado. La meta es seguir por ese camino, apoyando ahora programas de desarrollo rural sostenible en zonas marginadas y proyectos de infraestructura.

El próximo 2 de octubre el pueblo colombiano deberá aprobar o desaprobar el acuerdo final de paz cuya firma ocurrirá el próximo 26 de septiembre de 2016 en Cartagena, Colombia.

El Gobierno y las FARC- EP concluyeron en agosto pasado una negociación de casi cuatro años llevada a cabo en Cuba para poner fin a un conflicto armado de 52 años que ha dejado 220 mil muertos y millones de desplazados.

Por su parte, miembros de las FARC- EP del Bloque Oriental han manifestado su preocupación sobre cómo los verán los demás colombianos una vez que comiencen a caminar entre ellos no como insurgentes sino como civiles. Sin embargo, reafirman su posición política y asumen la vía electoral para ratificar su estrategia política.

Genesis Zambrano /El Espectador/ El Tiempo

 

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