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Congreso de EEUU aprueba sanciones para Nicaragua

23 de septiembre 2016.

WASHINGTON, D.C.

La Cámara Baja del Congreso de Estados Unidos aprobó esta semana el H.R. 5708, NICARAGUA INVESTMENT CONDITIONALITY ACT (NICA) OF 2016, también conocido como Nica Act, que impediría a Nicaragua el acceso a fondos internacionales a menos que lleve a cabo una serie de reformas que promuevan la democracia y el respeto a los derechos humanos. Así lo divulgó la representante republicana Ileana Ros-Lehtinen, según consta en el portal electrónico de Congreso norteamericano foreignaffairs.house.gov.

El proyecto de ley condiciona los fondos de cooperación a Nicaragua, de instituciones estadounidenses y préstamos de organismos internacionales en los que el gobierno de Estados Unidos pueda ejercer un veto, a que el gobierno de Ortega realice «elecciones libres y transparentes, supervisadas por observadores electorales».

Antes de ser aprobado, el proyecto pasó por el Subcomité de Asuntos del Hemisferio Occidental del Congreso de  Estados Unidos y para que sea efectivo, tendrá que ser aprobado por el Senado estadounidense.

Diversos especialistas consultados por el periódico nicaragüense El Confidencial coinciden en que la ley NICA Act, no logrará ser aprobada este año, debido a las elecciones presidenciales en Estados Unidos. Sin embargo, no la descartan para el próximo año.

El economista y exdiputado Enrique Sáenz –uno de los 28 legisladores de la oposición destituidos por una resolución del tribunal electoral en julio pasado–, sostiene según consta en El Confidencial, que «sin duda la razón que llevó a colocar la demolición de la democracia en Nicaragua en los radares de la comunidad internacional fue la brutal embestida de Ortega que comenzó con eliminar a la oposición del proceso electoral, excluir la observación internacional, apoderarse de todo el sistema electoral de la base a la cúspide, designar a su esposa (Rosario Murillo) como candidata a la vicepresidencia y destituir a los diputados opositores».

La cooperación del BID y el BM se estima en unos 250 millones de dólares anuales en préstamos altamente concesionales.

Sáenz sentencia además en ese mismo diario, que «al evaporarse la cooperación petrolera venezolana, pasmarse los ingresos por exportaciones y esfumarse la cooperación internacional tradicional, a la economía nicaragüense solo le quedan dos tanques de oxígeno: las remesas familiares y los créditos de las instituciones financieras multilaterales (BID, Banco Mundial y BCIE, principalmente). Es una situación sumamente vulnerable. Obviamente, de aprobarse una iniciativa como esa tendría un impacto muy fuerte».

La iniciativa «Nica Act» se presentó formalmente en una audiencia que el subcomité tituló «El colapso democrático de Nicaragua», que contó con la participación del subsecretario adjunto del Hemisferio Occidental en el Departamento de Estado, Juan González, y la asistente administrativa del Buró para Latinoamérica y el Caribe de la Agencia para el Desarrollo Internacional (AID), Marcela Escobari, para argumentar el retroceso democrático de Nicaragua.

Escobari aseguró que el gobierno de Ortega «continúa cerrando los espacios democráticos y consolidándose en el poder», tras recordar que lleva diez años en el poder, luego de su regreso a la Presidencia en 2007 y su reelección en contra de las disposiciones constitucionales en 2011 y ahora busca un tercer período consecutivo, con una reforma constitucional a la medida, sin oposición ni observación internacional independiente y en compañía de su esposa Rosario Murillo como candidata a la vicepresidencia.

El subsecretario adjunto del Hemisferio Occidental en el Departamento de Estado, Juan González, por su parte, aseguró que «las relaciones bilaterales entre Nicaragua y Estados Unidos se encuentran en un momento crítico».

«No hay duda que desde que asumió el poder en 2007, el Presidente de Nicaragua Daniel Ortega ha estado trabajando para transformar el país en un sistema de facto de partido único» —dijo Juan González, agregando que «preocupan las acciones que ha tomado recientemente para restringir la realización de elecciones libres y justas y desmantelar instituciones democráticas, tales como los partidos políticos independientes.  Si bien todavía existen algunas libertades y el proceso electoral se llevará a efecto, el Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN) ha utilizado los mecanismos del gobierno, el sistema judicial, la manipulación política y la intimidación para eliminar el sistema de controles y contrapesos necesario para que exista una democracia vibrante que funciona».

Según González, «el efecto acumulado de estas acciones arriesga en convertir estas elecciones en una pantomima de democracia», advirtiendo que en Estados Unidos «ven señales preocupantes en relación a los espacios democráticos en Nicaragua que podrían tener importantes implicaciones para la región».

La congresista republicana Ileana Ros-Lehtinen, conocida en Honduras por su respaldo al golpe de Estado de 2009, recordó las expulsiones «arbitrarias» de ciudadanos y funcionarios estadounidenses de Nicaragua y celebró el voto de republicanos y demócratas a favor de la iniciativa. Mientras, el demócrata Albio Sires, también suscriptor de la iniciativa, expresó su esperanza en que el proyecto sea aprobado por el Congreso y el Senado y sea firmada rápidamente por el presidente Barack Obama.

 elpulso.hn Miembro de la Red Latinoamericana de Medios Digitales Independientes.

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