Política

Cómo la última decisión del CNE sobre el revocatorio arrincona y divide a la oposición de Venezuela

23 de septiembre 2016.

La consigna en la oposición de Venezuela es guardar un “prudente silencio”.

La lanzó Jesús Torrealba, el secretario de la Mesa de la Unidad Democrática (MUD). Son horas críticas después de que el Consejo Nacional Electoral (CNE) dijera que el referendo revocatorio al presidente Nicolás Maduro no será en 2016 y estableciera condiciones muy difíciles para que siga adelante. Los opositores denuncian que los requisitos y condiciones impuestos por el CNE son inconstitucionales y arbitrarios.

La gran apuesta de la MUD se tambalea o al menos se aplaza hasta 2017. Entonces, los efectos de un eventual triunfo no serían tan contundentes: a Maduro lo sustituiría el vicepresidente y no habría elecciones hasta 2018.

La oposición busca revocar al presidente, al que culpa de la grave crisis económica que atraviesa el país con una alta tasa de inflación y desabastecimiento de alimentos y productos básicos.

Sin la esperanza que alimentaban, la MUD, la coalición promotora del revocatorio, se encuentra en “sesión permanente” definiendo la estrategia a seguir a partir de ahora. “Es la decisión más difícil que va tomar la oposición en 17 años, es una decisión claramente fraccionante”, le dijo a BBC Mundo el analista Luis Vicente León.

Henrique Capriles

Henrique Capriles ha sido el principal defensor del camino del referendo. Foto:AFP

Un sector opositor mantenía la esperanza de que el revocatorio fuera en 2016.

Pero el CNE, al que acusan de alargar deliberadamente el proceso y favorecer a un gobierno que ahora es impopular, informó que, de producirse, el revocatorio sería “a mediados del primer trimestre de 2017”.

“Ahora lo que viene es lucha y coraje cívico para lograr el revocatorio”, dijo este jueves Torrealba en la radio. “Viene mucha lucha”, agregó.

Torrealba enfatizó su intención de no “dejar enterrar el revocatorio” al tiempo que ponía sobre la mesa el que quizás sea el mayor problema de la coalición: “La última cosa que podemos hacer es dividirnos”.

Desobediencia cívica

Y es que un sector de la oposición ya dejó entrever en las últimas semanas que el revocatorio en 2017, que no conllevaría en ningún caso un cambio total de gobierno, no es una solución.

Lilian Tintori y Maria Corina Machado

Lilián Tintori y María Corina Machado han sido las más críticas con la posibilidad de un revocatorio en 2017 porque no supondría un cambio real de gobierno. GETTY IMAGES.

María Corina Machado, una de las figuras opositoras, es la principal defensora de buscar otra vía. Y así lo expresó la noche del miércoles.

“Es mentira que nuestras únicas alternativas son revocatorio en 2016 o revocatorio en 2017. Las dos opciones son: revocatorio en 2016 o desobediencia cívica nacional, hasta que el régimen salga”, expresó Machado en un comunicado.

Machado considera que hay sectores de la oposición que no creen que los ciudadanos que piden cambio son mayoría.

Lilian Tintori, esposa de Leopoldo López, líder opositor en prisión desde 2014, ya dijo la pasada semana que el revocatorio en 2017 era “una trampa”, alineándose así con Machado y conformando bandos con estrategias diferentes dentro de la MUD.

Para Luis Vicente León, en la oposición se puede identificar el sector que pide rechazar el proceso por las condiciones impuestas, los que a pesar de todo y en “condiciones hostiles” quieren seguir adelante con el revocatorio y los que piden una “ruta diferente”.

“Todas tienen pros y contras, y cuando la gente está desesperada y sensible, se crea un escenario de fractura“, dijo el analista.

Lideres de la oposició

La MUD se enfrenta ahora a un riesgo de división.

El sector crítico reclama más movilización y presión en la calle, del mismo modo que la exigió cuando Maduro ganó las elecciones a Henrique Capriles en 2013 por un estrecho margen. La oposición acusó entonces al oficialismo de fraude.

La oposición movilizó a gran cantidad de gente -un millón, según sus cálculos- en la marcha del 1 de septiembre en Caracas, pero la asistencia fue mucho menor el día 16 en otra manifestación convocada con menos tiempo y sin participación de ciudadanos de fuera de la capital.

León cree que es posible que la gente caiga en el desánimo y deje de salir a las calles y también apunta al riesgo de que, en esas condiciones, la oposición no alcance el 20% de firmas, algo que sería en su opinión “desastroso”.

“Es una estrategia perversa que pone a la oposición en una situación dramática“, dijo el analista.

Tras las reuniones de este jueves, Torrealba anunció que hubo un “intercambio de opiniones” y que será el lunes cuando comuniquen “la ruta definitiva, el camino crítico”.

Pese a las dificultades, volvió a asegurar que el revocatorio será este año: “Va a ser en el 2016 por la lucha del pueblo venezolano”.

¿Qué dice el gobierno?

El gobierno guarda silencio. Sólo Diosdado Cabello, diputado y prominente miembro del gobernante PSUV, criticó las fechas y horarios para que del 26 al 28 al menos un 20% del censo exprese que quiere el revocatorio.

Nicolás Maduro

“Yo no estoy de acuerdo con que la recolección del 20% de las firmas sea en tres días. Si lo que se requiere es el 20% de los electores, debería habilitarse el 20% de las máquinas y el 20% del tiempo. Si fueron ocho horas en que fue electo Nicolás Maduro, debería ser en dos horitas y algo, lo justo, yo reclamo eso”, dijo Cabello.

El gobierno acusa a la oposición de haber cometido fraude en la primera etapa del proceso, la recolección del 1% de voluntades. Pedro Carreño, diputado oficialista, ya dijo en televisión que el gobierno no es partidario de que haya elecciones (ni revocatorio ni regionales, que debían convocarse en 2016) hasta que no cese la “guerra económica”, a la que culpan de la situación económica de Venezuela.

“Inconstitucional”

Más allá de que se descarte el revocatorio en 2016, la oposición critica la logística que estableció el CNE para la recolección de firmas.

Considera “inconstitucional” e “ilegal” que se reclame el apoyo del 20% del censo en cada uno de los estados del país y no se haya establecido una circunscripción nacional como en unas elecciones presidenciales o como en el eventual referendo.

Una manifestante opositora

Se esperan protestas de nuevo por parte de los opositores.Foto Reuters

La recolección proporcional por estado va en contra del artículo 72 de la Constitución, argumentan.

Eso dificulta mucho la tarea de la oposición, sobre todo en estados como Delta Amacuro, en el este del país, donde 23.419 personas deberán mostrar su voluntad en sólo 10 centros con un total de 33 máquinas captahuellas.

Eso supone el apoyo de al menos el 87% de las personas que votaron allí por la MUD en las elecciones parlamentarias del 6 de diciembre de 2015 acudan a los centros.

La MUD pedía que el ente dispusiera al menos 19.500 máquinas en 6.500 centros de votación en todo el país para los 19,4 millones de personas con derecho a voto. Habrá finalmente 5.392 en 1.356 centros.

La oposición busca ahora a puerta cerrada y en silencio definir una nueva estrategia y evitar la división entre los que buscarán el triunfo en un referendo, aunque sea en 2017 y en condiciones complicadas, y los que desean una salida más radical.

“Es una decisión hipercompleja“, afirmó el analista Luis Vicente León.

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