Opinión

Toby Valderrama y Antonio Aponte: Arco Minero, Política y Malandros

12 de agosto 2016.

Toby Valderrama y Antonio Aponte

La conducta política está ligada a la ideología de clases, la política es la expresión de esas ideologías. Una persona imbuida de la ideología burguesa tendrá una conducta política opuesta a una persona impregnada de ideología revolucionaria.

Fidel, en su definición de Revolución, expresa una idea central del revolucionario: “no mentir jamás”. No se trata de una frase menor, de relleno, es un concepto central, se trata de recuperar la coherencia, la verdad golpeada por el capitalismo urgido de ocultar la gran estafa sobre la que se sustenta. Entonces, la Revolución se mide por su verdad, no se concibe una Revolución unida a la mentira, así como no se concibe una Revolución unida a la tristeza. Y aquí cabe un pequeño homenaje a Julius Fucik, que en las peores condiciones del presidio, al “Pie del patíbulo”, proclamó a la posteridad: 
 
 “Por la alegría he ido al combate, por la alegría muero, que nunca la tristeza sea unida a mi nombre.”
 
En Venezuela vivimos tiempos complejos, el gobierno se retuerce en agonía; el desespero, ese mal consejero, tiñe las acciones, las metas son trocadas, el permanecer justifica cualquier acción, la razón de Estado se impone a la razón revolucionaria, la mentira es moneda común. En estas circunstancias se abandonan las cumbres de la Revolución y las acciones se refugian en la compra de afectos, de los humildes pero también, y principalmente, de los burgueses; la vida se convierte en un comercio, en un intercambio de corazones por oropel.
Veamos cómo se comporta el gobierno frente a un problema concreto:
Uno de los principales objetivos que hace de la Revolución, del Socialismo, una necesidad vital es la salvación del ambiente, la protección de la naturaleza. Todos los elevados pensadores de la humanidad reconocen el peligro de extinción de la vida planetaria, y la gran mayoría coincide es que es el capitalismo la causa del mal. El Comandante Chávez, en su testamento político, el Plan de la Patria, coloca como un Objetivo Histórico la Preservación del Ambiente.
Era de esperar que el Arco Minero despertara una polémica rica en torno a la protección de aquellas tierras. Muchas personas han hablado del tema, calificados ambientalistas critican la operación, militares chavistas de alto rango protestan, ministros ilustres se oponen. El gobierno, por vía del Presidente, no atina otro argumento que acusar a los que se oponen a esa explotación de “tarifados” de las mafias del oro, ¡cómplices del “Topo”!, y sustenta la imputación con las usuales pruebas que nunca llega a mostrar.
Con esta actitud queda al aíre el talante de este gobierno. Primero, no respeta los objetivos históricos del Socialismo dictados por el mismo Comandante; segundo, miente cuando no explica que la explotación del Arco Minero, o mejor, su entrega a la compañía extranjera que ya Chávez había expulsado, obedece a la necesidad desesperada de obtener dinero para pagar la deuda, darle participación a la oligarquía nacional, y de lo que sobre de la rapiña, darle algunas migajas a los humildes, dicho más directo, de comprar afectos, aceptaciones; tercero, con la desopilante acusación, el gobierno muestra su carácter malandro, “si no está conmigo te atropello”.
Por ahora, el linchamiento es verbal; mañana, ya establecido que eres cómplices de las mafias, o agente extranjero, te azuzo un operativo, al olp.
COMENTARIOS EL JOJOTO
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