Opinión

Henry Ramos Allup: Copresidencia

08 de agosto 2016.

Henry Ramos Allup   Henry Ramos Allup

Por supuesto que en el reino de la absurdidad a que este gobierno nos ha conducido, donde campean la ineficiencia, la corrupción y el narcotráfico impunes y donde es regla no escrita pero axioma práctico estar signado con estos estigmas para poder jefear en el régimen, se puede producir todo, hasta lo que creemos imposible. Hago este breve comentario para que se comprenda cómo el chavomadurismo, en su irreversible etapa terminal, es capaz de infringir sus propias reglas, que son las reglas de todos los regímenes de sus características, con tal de mantenerse en el poder. Esfuerzo inútil.

Una de las infracciones más graves del régimen y de quien lo preside ha sido la de compartir el ejercicio del poder supremo y total y desprenderse del rol de “jefe único” para dividirlo con quien, a ojos vista, es uno de los dos soportes, en las chiquiticas el más decisivo e importante, que lo mantienen tambaleante y dependiente  en la jefatura aparente. Al final, el pez mas grande se comerá al chico y en el negocio entre el socio armado y el que habla pendejadas todos saben quien pone las reglas, aunque eso no importe por ahora al concedente puesto que sólo se trata no de ser el jefe sino aparecer como tal y conservar aunque sea un  pedacito de poder. Dice que peor es nada.

Con las concesiones comprensibles aunque no justificables que ha hecho Maduro al sector militar (los negocios del petróleo y el gas, la minería, la distribución de alimentos y la impunidad total en señalados casos de narcotráfico y corrupción) el ministro de la defensa se ha convertido en un verdadero copresidente, y todo esto después de haber dicho que los militares tenían que regresar a sus cuarteles. Y a la triste desangelada que preside el tsj (la otra muleta del tullido Maduro) la deja ahí donde está, en el plan servil y desairado que le viene al pelo, que la menguada no tiene nada que le permita mandar nada sino que está para que la usen.

Leo el reportaje de Edgard López en El Nacional del pasado lunes 1° de agosto, del que reproduzco algunos fragmentos: “La militarización no ha resuelto la crisis alimentaria”. “Expertos destacan que los militares no están preparados para dirigir políticas públicas en materia de alimentación y que han fracasado en el intento de acabar con la escasez”.  Rueda el reportaje de López para destacar la hipermilitarización del gobierno (mucho más allá del área de alimentos) en el que los militares son los que realmente mandan, y registra los informes de la Asociación Civil Convite, que luego de revisar todas las gacetas oficiales (207) entre julio de 2014 y julio de 2015 indica que fueron designados 105 militares para “altos cargos públicos”.

Por eso digo a mis amigos de buena fe que me recomiendan no generalizar cuando hablo del tema militar, que es imposible eludir la generalización y que cuando digo “los militares” como totalidad es porque todos son responsables unos por acción, otros por omisión y la mayoría por silencio. El fracaso del gobierno también es el fracaso de los militares en el gobierno. No decirlo así, tal cual es, constituye una reverenda hipocresía. ¿Qué llegado el nuevo gobierno democrático electo por voluntad popular habrá que entenderse con los militares? Seguramente. Pero ese entendimiento es para que cumplan con el rol que les asigna la CRBV, no para que sustituyan el poder civil, tampoco para que se entrometan en temas que ni conocen ni les competen. Ni mas un menos.

 

COMENTARIOS EL JOJOTO
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