Opinión

Editorial NY TIMES: La OEA debe defender la democracia en Venezuela

23 de junio 2016

NY TIMES.

Mientras los saqueos y el hambre amenazan con sumir a Venezuela en un estado de anarquía, los países vecinos continúan reacios a enfrentar al presidente Nicolás Maduro.

Han existido facilitadores descarados, un grupo reducido pero decidido de gobiernos de izquierda que han sido apologistas de este mandatario despótico. También existe la cooptación de un grupo de naciones del Caribe y Centroamérica que se han hecho de la vista gorda ante los abusos de Maduro a cambio de petróleo subsidiado. Y están los ambivalentes, un grupo grande y poderoso de naciones que solo critican suavemente al gobierno de Venezuela, sobre todo por el incremento en las violaciones de los derechos humanos.

Este jueves, diplomáticos de todo el hemisferio se reunirán en Washington, a petición de Luis Almagro, el secretario general de la Organización de los Estados Americanos (OEA), para discutir el caos de Venezuela. Los miembros clave de esta organización, entre ellos Argentina, Brasil, Canadá, Chile, Colombia, México, Perú y Estados Unidos, deben exigir que el gobierno venezolano permita la entrega de ayuda humanitaria y la celebración del referendo convocado por la oposición para decidir si el periodo presidencial de Maduro debe acortarse.

Es evidente que Maduro ha dejado de gobernar democráticamente, un compromiso que se le exige a todas las naciones de la OEA. Maduro ha llenado a cruciales instituciones estatales, como el Tribunal Supremo de Justicia, con funcionarios leales a su partido y obstaculiza cada decisión de la Asamblea Nacional, dominada por legisladores de oposición. Durante años su gobierno ha mantenido encarcelados a sus oponentes políticos de forma arbitraria.

El desastre en Venezuela es polifacético y no se resolverá sin reformas integrales que el régimen de Maduro ni siquiera está dispuesto a contemplar. El gobierno se ha negado a aceptar las ofertas de ayuda humanitaria, mientras aumentan las muertes de los venezolanos porque los hospitales se han quedado sin medicinas, y la comida se ha vuelto tan escasa que los camiones que transportan alimentos son saqueados sistemáticamente.

Lo más probable es que Venezuela necesite ayuda de instituciones financieras internacionales para regular su inflación, que está fuera de control, evitar el impago de sus préstamos y diversificar una economía muy dependiente del petróleo.

No es probable que esto suceda, a menos que la oposición política logre sacar a Maduro usando medios constitucionales. Pero sin presión internacional, Maduro, cuyo mandato termina en 2019, encontrará la manera de sabotear la votación.

Si los líderes regionales no adoptan una posición firme y unida en contra de Maduro, solo se puede esperar que se agrave la crisis en Venezuela. Esto llevaría a enfrentamientos políticos más violentos y, muy probablemente, un éxodo hacia los países vecinos. Los líderes de esas naciones deben darse cuenta de que este desastre está muy cerca de convertirse en su problema.

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