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OTROS MUROS SE LEVANTAN EN LA UE

Foto: pxabay.com

Cae 1 y levantan 3, la lucha sigue

 

Cayó el muro de Berlín y se levantó el de Israel en la frontera con Palestina, el de Estados Unidos frente a México y, ahora la Unión Europea levanta un muro legal a su alrededor que cierra a convenir el paso a pobres, asiáticos, negros y latinoamericanos.

 

Eleonor Sánchez Arrechedera

Se estima que actualmente en la Unión Europea residen más de 33 millones de inmigrantes entre regularizados e ilegales, según datos de la Oficina Europea de Estadísticas. Se ha beneficiado del trabajo de uno y otro durante décadas, pero ahora mediante el abordaje de una Ley antiemigrante coloca un muro ideológico hecho a la medida: racismo y xenofobia se reflejan en el nuevo instrumento legal que le permite violar los derechos humanos a gusto.

En las últimas dos décadas el patrón migratorio ha cambiado de una migración interna (entre países europeos): consistente en asilo/refugio y de reagrupación familiar, producto de la desintegración del bloque soviético y la caída del muro en 1991. En contraste, a partir de los ochenta presentan una inmigración de carácter principalmente económico, proveniente otros continentes (China, África y Latinoamérica), consecuencia de la asimétrica repartición de las riquezas, que obliga a los menos favorecidos a buscar tomar algunas migajas de la prosperidad.

A partir de la década de los noventa aumentó el número de inmigrantes ilegales, especialmente a partir de algunas situaciones como: la guerra de Irak,   la insurgencia de Al-Qaeda en Yemen, la guerra en el noroeste de Pakistán, la guerra civil de Somalia y; otros conflictos en África tales: la guerra civil sudanesa, la Primavera Árabe, la intervención militar, insurgencia y  guerra civil en Libia, guerra civil en Siria, la guerra contra Estado Islámico y; con ello la xenofobia, favorecida con los discursos políticos sobre la seguridad y orden público de la UE (especialmente a partir del 11de septiembre), sobre conservar sus valores e identidad como europeos y sus puestos de trabajo, entre otros.

La inmigración es un tema cada vez más recurrente en el discurso político europeo, consideran que sus gobiernos deberían convertir la lucha contra la inmigración clandestina en tarea prioritaria. De modo que, producto de una sucesiva adaptación de las normas estatales al tratado de la UE y al convenio de Schengen (de apertura interna de fronteras y de cooperación policial y judicial para cerrarlas a no miembros de la comunidad), llega la Eurocámara a la aprobación ley de inmigración de la Unión Europea, en julio de 2010 que contempla serias trabas para obtener un permiso de residencia, además, los inmigrantes ilegales en la UE puedan ser detenidos (privación de libertad) de 6 a 18 meses y enfrentar prohibiciones para su reingreso a países de la UE por hasta cinco años.

 

¿Migrar es delito?

La privación de libertad es una pena y no una sanción administrativa y es precisamente a las autoridades administrativas, en lugar de los jueces a quienes se les asigna la discrecionalidad de aplicar la detención. Esto obliga a reflexionar algunos aspectos de la Ley: si tipificó el migrar como delito, si hay una concentración de poderes en la UE, si tiene alguna autoridad la facultad para aplicar penas sin delitos (ya que en tanto no se resuelva el expediente administrativo se debe presumir que son inmigrantes legales) o, si precisamente, se utiliza la ley para violar los derechos humanos sin siquiera tomar en cuenta las razones que  obligaron a esos inmigrantes a salir de sus naciones de origen.

La Ley, lo que pretende es regular a toda costa son los flujos migratorios en función de las necesidades de su mercado laboral, siempre facilitarán la migración estacional para no sacrificar sus cosechas, su economía, poco importa si se trata de africano que huye del hambre y la persecución, de una familia siria como la de Aylan Kurdi que pereció ahogada mientras huía de la guerra o, de un colombiano que escapa de las condiciones de inseguridad causada por la guerrilla y no con intención invasora y saqueadora con que lo hicieran en el siglo XV los inmigrantes europeos en América.

Ajustadamente, decía la Magistrado Luisa Estela Morales magistrada del Tribunal Supremo de Justicia en el Foro Constitucional y Laboral que tuvo lugar en el Auditorio Simón Bolívar de la UBV, Caracas en 2008 que, “en Europa fue vencido Hitler con las Armas, pero no así, ideológicamente”. La xenofobia, el racismo y las argucias para legitimarlos (medios de comunicación) siguen presentes en el nuevo siglo, pese a que la inmigración pudiera darles más beneficios que problemas, tales como contrarrestar la tendencia al envejecimiento y estabilizar la población económicamente activa.

Todos los Estados miembros presentan un descenso de la fertilidad, y un descenso en la mortalidad de los adultos mayores. Según la ONU en casi todos los países de la UE la proporción de población mayor de 65 años es alrededor de la cuarta parte de la población entre 15 y 64 años (trabajadora). Además, la carga a soportar por la población trabajadora según sus proyecciones se incrementará de nuevo en 2020.

En Venezuela, el entonces presidente Hugo Chávez, sostuvo en su oportunidad, que tales reglas eran vergonzosas y señaló que podría cancelar inversiones de países europeos que las respalden en la nación sudamericana, así como detener los embarques de petróleo para ellos. Al respecto el primer ministro de Eslovenia, Janez Jansa, quien presidía la Unión Europea, dijo que la amenaza de Chávez de retener las exportaciones de petróleo era “tal vez exagerada” y que quizás no estaba comprendiendo cabalmente el alcance de la legislación.

El señor Jansa era quien no podía entender que el revolucionario verdadero esta movido desde el amor y no puede actuar bajo el egoísmo, tan es así, que bajo la coyuntura que llevó al actual mandatario de Venezuela Nicolás Maduro, al cierre económico temporal de las fronteras con Colombia, no se cerró el paso a estudiantes, trabajadores, ni a quienes se trasladan en busca de ayuda humanitaria.

Finalmente, hay que concluir que cuando el “Yo”, sueña con parcelar las desigualdades de este mundo con normas y/o trazando líneas en un mapa, dejando el bienestar y las riquezas de su lado y colocando del otro, el hambre, la miseria, las guerras y  otros males; se ciega ante la pesadilla del “Yo-Otro”, que vive con hambre, con el dolor de no poder enviar a sus hijos a la escuela o el miedo a que una mina no les permita regresar de ella, y tristemente este mal continuará mientras la humanidad siga dormida.

COMENTARIOS EL JOJOTO
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